«Trencaigües» 125 m, 6b+/A3: repetición en la Prenyada, Sant Benet. Montserrat

Trencaigües es una de esas rutas que están en el top de la región. Cuando subes a escalar a Sant Benet y pasas bajo estas vías, resulta inevitable mirar hacia arriba. Son ascensiones que exigen algo más que ser un escalador completo en dificultad, autoprotección y artificial. Quizá sea el aura que las envuelve o el hecho de formar parte de ese reducido grupo de ascensiones mitificadas.
Que yo sepa, esta vía en concreto cuenta con muy pocas repeticiones. Seguramente la nuestra llegue a ser la tercera o la cuarta ascensión.
Viviendo en Monistrol de Montserrat y teniendo a Víctor Esteve como compañero de piso, lo tenga bastante fácil. Él es un asiduo del macizo y, poco a poco, consigo convencerlo para que me acompañe. Eso sí, con una condición: yo haría el primer y el último largo, y él se encargaría del segundo, el de artificial.
Llega el día. Es mayo de 2008. Subimos a Sant Benet y pasamos primero por el refugio. Allí está Ferran, de guarda. Cogemos agua y nos tomamos un café con él mientras nos ponemos al día de las novedades.
Poco después ya estamos a pie de vía, bajo La Prenyada. Hace mucho calor.
Me equipo. De momento veo agujeros. Sé que hay un espit una vez te desplazas ligeramente hacia la izquierda. Consigo emplazar los seguros que tocan, chapar el espit y, a partir de ahí, el terreno se vuelve algo más sencillo: una larga placa que hay que proteger hasta llegar debajo del gran bombo.
Después de una hora negociando con los bolos, alcanzo la reunión con esa satisfacción tan particular de haber resuelto el largo a vista.


El segundo largo lo hace Ajipi. La parte más desplomada se deja hacer bien y hay dos o tres clavos emplazados. Progresa sin demasiados problemas, pero cuando el terreno pasa de desplomado a vertical la cosa se complica. Emplaza algún micro y también un gancho. Finalmente, después de una hora y media peleando en esos pasos, consigue salir.
El tercer largo vuelve a ser en libre y me toca a mí. Es quinto grado y todos los seguros son merlets. Los primeros que coloco, en cuanto cargo el pie sobre ellos, se parten y salen disparados por la cuerda, con punta incorporada, en dirección al asegurador. La escena resulta bastante cómica.
Se nota que hacía años que nadie escalaba la vía. Así es la roca: con el tiempo se debilita, se deteriora y acaba rompiendo.


Para los largos en libre utilizamos un juego completo de friends hasta el #3, doblando el #2, además de numerosas cintas y dyneemas para enlazar los característicos merlets del macizo.
Para el largo de artificial llevamos tascones, ganchos, pitones en V, una banana, alguna pitonisa, falcas de madera y una plaqueta recuperable. Mientras desmonto este largo, no puedo evitar sospechar los movimientos que permitirían hacerlo en libre. Otro proyecto que, de momento, pertenece a un futuro lejano.
Me sorprende el juego, casi visionario, que llevaron a cabo los aperturistas al forzar una autoprotección basada principalmente en friends sobre agujeros, dejando de lado material que ya se utilizaba en aquella época, como los tricams o los excéntricos.

Trencaigües fue abierta por Josep M. Alsina y Toni Cugat el 3 de junio de 1993, en una época en la que el uso de los friends empezaba a expandirse. Es toda una ascensión mixta, de dificultad y compromiso, que incluso hoy en día sigue reservada a escaladores fuertes y polivalentes. Una línea natural y lógica que recorre la voluptuosa aguja de la Prenyada.
Guille Cuadrado








