Tempesta Nocturna 6c (6c, A1. 6b obligado). Paret de Catalunya, Montrebei

por | Oct 24, 2004 | Sin categoría | 0 Comentarios

Es 24 de octubre de 2004, amanecía en el prado bajo la Paret de Catalunya después de una de esas noches que solo se viven en Montrebei. El cielo estuvo completamente limpio, cubierto de estrellas, y el silencio del vivac tenía ese efecto difícil de explicar: una mezcla de calma y anticipación que te recorre el cuerpo antes de una gran jornada de pared.

El día anterior había escalado Desequilibrio Hormonal 250 m, 6c (6b+, A1. 6a+ obligado) junto con Xavi Bustamante y Víctor Esteve. Aunque no me tocaron los largos difíciles, pude hacerla toda en libre de segundo, disfrutando cada movimiento. Más tarde llegaron Juani espuny y Álex García con la intención de hacer el Diedro Gris al día siguiente. Casi todos vivíamos entonces en Monistrol de Montserrat y el ambiente tenía algo de reunión improvisada entre amigos, como coincidir en la plaza del pueblo antes de salir a la montaña. Nuestra idea hoy era clara: subir por la  Tempesta Nocturna, 365 m, 6c (6c, A1. 6b obligado).

La aproximación a la base de la Paret de Catalunya nunca me ha parecido amable. Entre senderos incómodos, vegetación y la búsqueda del punto débil para acceder a la franja rocosa que conduce al pie de vía , ya empiezas a sentir que la jornada será larga. Y todavía quedará , una vez finalizada la vía, remontar hasta la cima para regresar al coche.

Xavi y Víctor me dejan los largos más duros, algunos de ellos, que nosotros sepamos, aun sin encadenar. Para mí, intentar liberar los tramos de  artificial siempre añade una motivación especial a las vías de pared. Es probablemente lo que más me atrae de este tipo de escalada: trasladar los movimientos y continuidad de la deportiva a un terreno mucho más expuesto, donde el compromiso psicológico pesa tanto como la dificultad física.

El Primer largo parece especialmente duro en frío; un buen 6c, quizás más. El segundo lo encuentro más fácil, seguramente  6b, con un paso atlético para superar un techo con canto. Más arriba, el quinto largo vuelve a ser intenso, seguramente un sólido 6c, mientras que el séptimo me resulta algo más amable, sobre el 6b.

La calidad de la roca es muy buena en prácticamente toda la vía, salvo algunos tramos más delicados en el cuarto y séptimo largos. Predominan las fisuras francas y muy interesantes proteger, de esas que hacen disfrutar especialmente la escalada tradicional. En el octavo largo, descubrimos que la reunión original, montada antiguamente sobre un árbol, ya no existe. Solo hay unas marcas de pitones en la pared, y nosotros no llevamos. Finalmente improviso una reunión con tres micros aprovechando las pequeñas oquedades donde antes habían estado colocados los clavos.

Cuando alcanzamos el final de la vía, aun queda el largo regreso caminando hacia arriba, escapando definitivamente de las entrañas del cañón. Mientras tanto, reflexiono sobre el nombre de la ruta, Tempesta nocturna. Recordando aquellas fisuras grises y expuestas, imaginé lo que tendría que ser estar allí en medio de una tormenta, con la roca empapada y el vació debajo de los pies. 

Una línea magnífica y con mucho carácter. Felicidades a los aperturistas.

Guille Cuadrado

 

«Indignats» 345m, 7b+ (7a oblig.): Primera repetición en libre y a vista en la Paret de Catalunya, Montrebei

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